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Viñas

"¡No hija!¡Tienen pulgas!"
Eso siempre ha dicho mi madre cada que me acerco a cualquier puesto interesante de cosas usadas.

"-¿Qué estas haciendo?
-Voy a hacer una bolsa con este pantalón que ha dejado de quedarme.
-Ah, muy bien.
...
-¡Qué bonito te quedó!
...
-¡Y a ver dónde tiras esta porquería, ¡tú nadamás haciendo viñas!"

Esa es la conversación que he sostenido unas cuantas veces con mi madre cada que se me ocurren ingeniosas e ilustres ideas para reciclar cosas.

"Dijiste que te querías quedar con la falda, yo pensaba tirarla y ahora ni te la pones y sólo haces bulto"

En fin, que en mi casa nunca se ha aprobado la optimización de recursos.
Pero ya tendré yo una casa llena de antigüedades, de viñas, aunque sea para practicar arqueología casera.

Y esto es así en protesta.
¿Dónde se han metido todos?

MESENE

Paranoïque dice:
*Aysh
*Tengo q publicar de religión y no se qué diablos poner.

Movimiento Social Mexicano. dice:
*pues lo mismo de siempre
*apesta la iglesia
*dios nos abandonó
*la multiplicidad de deidades solo desmuestra que no existe ninguna
*la creación es ilógica

Paranoïque dice:
*Es que soy la de los viernes, para el viernes todos los argumentos buenos ya los tomaron los demás, a eso agrégale que Macedo escribe los Miércoles...
*¡Ya sé!
*Voy a utilizarte.
*ESTA SERÁ MI ENTRADA
*jojojo

Movimiento Social Mexicano. dice:
*podrias hablar de tantisimas cosas en esto
*¿y vas a hablar de lo que sea que ponga?

Paranoïque dice:
* no, de hecho voy a poner lo que sea que estés diciendo
*el problema es que me siento monumentalmente apática

Movimiento Social Mexicano. dice:
*cuando uno no tiene ganas de escribir
*no debe hacerlo...

Paranoïque dice:
*debo hacerlo
*SOY la de los viernes

Compilado

Es posible q haya hecho trampa.
Pero nadie lo sabe. ¿ok?

La majestuosa esfinge que me visitó alguna vez en mis sueños será la custodia de nuestro pequeño pedacito de existencia.
Ella llegó hace mucho, yo no tenía entonces conciencia.
Esfinge, ¿dónde estás? ¿Cuándo volverás a hablarme?
Me ofreciste tu amistad antes de desaparecer tras el telón de ese teatro, era un sueño del que no podía despertar.
El laberinto de butacas y fragmentos de techo me obstruían el paso a la salida. La tierra temblaba furiosa y tú sólo reías, amiga esfinge.
¿Que hacías tú en lugar de la pantalla?
Corrí por muchos pasillos oscuros, con cortinas rojas a medio romper.
Afuera todo era un dibujo. Una guerra, tanques acorazados lanzando cañonazos hacia edificios a medio colorear.
-----
No recuerdo cómo lo supe, pero lo supe. Te vi de lejos.
Mis manos tocaron la madera del establecimiento y me asomé por la ventana.
Dentro se encontraban personas adormiladas a causa de una suave música y el sonido de la vajilla chocando contra las piezas de metal, charlando supongo, aunque la imagen estaba congelada.
Manos con las copas llenas, brindando; sonrisas fingidas, coquetas, bobas, espeluznantes, sarcásticas, a la moda, y anticuadas. Coctail de dientes, encías, labios y lenguas.
"Spliiiiit, blop, blop, blop, glup!"Líquidos chocando en las paredes de cristal yla medialuz.
¿Y tú?
Nada, fuera de mi alcance, pero no iba a rendirme; repito: yo supe que te encontraría allí. Te sentía demasiado cerca para dar media vuelta y marcharme.
Despegué primero un ojo y luego el otro y alejé la nariz del vaho que se había quedado pegosteado en el vidrio de la ventana, di la vuelta en la esquina y me paré frente a otra ventana, una que tenía cortinas blancas.
Me puse de rodillas, no me importó sentir la nieve cortando la piel o arrancando quejidos a un conjunto de huesos quisquillosos que hacía unos cuantos años acababan de ser puestos en fila por la fuerza.
Recé para que no vieras el par de ojos vidriosos que escudriñaban el techo, las paredes, las mesas y quemaba con la mirada los cuadros surrealistas que reposaban en alto, tras los clientes. Te busqué con frenesí y te encontré bajo un árbol amarillo.
No me viste, tenías la cabeza gacha, los dedos entrecruzados con las palmas hacia arriba y los antebrazos sobre las rodillas. Arqueabas las cejas pero no quise mirar si estabas con alguien.

Corrí hacia la sección de la madera fuera del local donde reposabas tu espalda, apoyé en la superficie áspera mi cabeza, y dejé libres mis oidos y mi corazón para poder escucharte.
Te sentí removerte en el asiento, creo que sabías que yo estaba allí, pero por mucho que mirases por la ventana no me encontrarías jamás.
Gracias a Dios soy compacta.
Te abracé a través de la pared, y besé mil veces tus mejillas, pasé un dedo helado por tu nariz (y me tardé un tanto en terminarde recorrerla del entrecejo a la punta), y te miré a los ojos. Seguían tan oscuros como siempre, pero no me mirabas a mí, sino a través de mi nuca.
Respiré sobre tu clavícula; mi mente me hizo el favor de traer hasta mi el recuerdo de tu loción, bueno, solo de una de ellas. Te recuerdo mínimo tres aromas distintos, pero a través de todos ellos siempre estuvo tu propio pefume, y también lo tuve para mi.

Todo cesó de pronto, las luces de mis ojos se apagaron, te habías marchado, te despegaste de la pared, seguramente para salir por la puerta principal.
Giré la cabeza llena de pánico, el cabello lleno de escarcha se adhirió a mis mejillas. Me puse en pie y caminé hacia atrás del estblecimiento, no había más construcciones alrededor, solo esa pequeña casita de madera.
Tenía miedo.
Caminé cada vez más rápido con la imagen de tu cabello negro y tu flequillo largo enmarcando tu nariz y la expresión de ingenuidad que jamás podrás borrar de tu rostro, misma que siempre me impidió mirarte a ratos como la bestia que te empeñas en demostrar ser.
Yo maldije tu nombre cada tarde que me vi en soledad, pero cada noche he rezado como una condenada en su última madrugada; he rezado por ti, por tu felicidad, por que tu alma vuelva a ser tuya algún dia, y por que el Universo en su infinita grandeza te aleje de aquel demonio que te hizo perderte, y que te hizo creer que cada puerta puede ser una celda, quien te puso esos ojos lo pagará caro.
Y mis lágrimas cayeron en la nieve y tiñeron de rojo la campanilla que más tarde se abrió paso entre el hielo y asomó su campana al sol de las tardes de invierno.
Si oscurecía no lo noté, todo tenía "el tinte azul de los sueños", para variar.
Entonces te ví encogerte a lo lejos y comenzar la cacería, corriste hacia mí gritándome con ternura, casi con verdadera desesperación y alegría; como con aquella persona querida que vuelve de un largo viaje al extranjero, y sin quien te habías estado sintiendo más vacío que un pez de colores en un pantano.
No pude evitarlo, es natural, no necesito explicarme ni disculparme. Corrí hacia tí llorando de felicidad, tragándome el aire a kilolitros y cubriéndome por entero de blanco al partir por la mitad las dunas de nieve con las piernas. Me sentía disolver en el frío y por un momento el cielo, la nieve, el aire y yo éramos una sola cosa.
¡Parecías de verdad tan contento de verme!
Pero de pronto recordé las promesas que me hice a mi mima, mismas que ahora reconozco muy por encima de cualquier voto pronunciado para y por ti.
Tomé conciencia de que cuando llegara a tu lado me arrancarías el alma de un trozo. Te ví, con tus ojos negros como lentes de microscopio sin diafragma; vi tu figura esbelta cerca, muy cerca, demasiado cerca, intolerablemente cerca, por que mis piernas no se detenían. Pero entonces, movida por el instinto giré, y lo hice tan bruscamente que a poco estuve de hacerme un sepulcro entre el blanco, de tan enterrada en la nieve después del remolino que provoqué con los pies.
Corrí apretando los ojos para no mirar en qué direccion, desee ser menos que humo y no me detuve a ver si me seguías, ni a escuchar si me llamabas. Solo me alejé de allí con el rostro del ente nublándome el pensamiento, el ente cuyo cuerpo está compuesto de varios rostros y cuerpos femeninos, sólo rostros, sin alma ni esencia.
Tú buscaste al ente para llenarte el vacío.
Pobre de ti, podría decir lo mismo de mi, pero ya no más.
Y afuera la ciudad comienza a respirar, y la nieve tiene urdimbre.

------
Sólo estabamos él y yo sentados en cualquier banca de cualquier parque.
No había viento y el sol parecía tener una pantalla polarizada. No se escuchaba ni el ruido de la ciudad, ni el bullicio de los oasis parquecinos donde los árboles contienen a duras penas las emisiones de smogg y te hacen creer que el mundo gris de allá afuera está bastante lejos.
Todo se veía tan falso que parecía un escenario virtual.
Yo traía puesto el vestido color crema con flores con el que mi madre me arrullaba cuando era pequeñita.
Mi niño tenía los ojos claros, los labios llenos, una nariz larga y redonda en la punta, el pelito negro y cejitas de arco.

De pronto vi a la pareja caminar hacia nosotros por el corredor, lo reconocí a él y sabía quién era ella para él, y entonces supe que todo terminaría para mi.

Él me saludó con indiferencia y preguntó por el niño.
No le dije nada ¿Qué mas daba ya?

Él la tenía a ella y era feliz, en cambio yo iba a salir sobrando como siempre y a cada rato.
Lo miré entonces, y utilicé mis ojos como un pánel y escribí en ellos, esperando que supiera adivinar.
Cuando el hombre preguntó su nombre al niño ya no le quedó ninguna duda.
Mis ojos ya estaban inundados.

-Pero ya no importa, - le dije- porque lo tengo a él que tiene la misma forma de tus ojos, tu boca, tu sonrisa. Y tu sangre que ahora me amará para siempre.

El niño miró a su padre y sonrió.
Yo no podía contener el llanto, hasta que me encontré atragantándome con una de las esquinas de la funda de la almohada.

Ahora traigo ojeras y el alma pesada.

____

Querida Lucía:

...
Hola!

No sé si tú podrás creerme lo que acaba de pasarme Lucía.
Me dormí ayer, y desperté hoy y parece que en una noche evolucioné hasta convertirme en una especie de alienígena bípeda, pluricelular, sistemática y todo lo demás.
Caminé hacia la escuela, como todos los días, buscando las miradas de las personas, pero parece que a las personas se les perdieron las miradas y las narices, y el resto de la cara en la pantalla de los celulares.
Miré mis bolsillos, y recordé que estaban vacíos salvo por el billete de veinte pesos con el que pensaba comprar el pasaje de regreso.
Hace tres días me asaltaron y me quitaron el celular, estoy incomunicado.
Te escribo esta carta porque tampoco tengo línea telefónica, (y tampoco internet, por consiguiente) espero que a ti no te moleste.
Es que déjame terminar de contarte:
Llegué a la escuela y busqué la cara de Luis Ángel, lo encontré pronto, estaba sentado en el rincón más alejado, opuesto al escritorio. Me acerqué a él pero no quiso mirarme, tenía la laptop sobre las rodillas y se reía en silencio. Pensé que estaba muy ocupado, y estaba dispuesto a retirarme de allí cuando sentí dos pinchazos en el hombro, me volví pronto para ver quién me llamaba pero no alcancé a ver a nadie, de inmediato sentí el impacto de una palma sobre mi pómulo derecho, el golpe me hizo girarme.
Cuando me recuperé de la impresión, volví a mirar.
¡Era Alejandra!, me había golpeado y se veía realmente furiosa conmigo.
Le pregunté la razón pero no quiso contestarme, era como si no diera crédito a mi pregunta. La acompañaba Carlina, que viendo mi cara de pasmado se acercó con gesto severo y me dijo: "¿Por qué le hiciste eso a Ale?"
Le dije la verdad: no recordaba haberle hecho nada. Y se lo juré.
Entonces Carolina sacó un papelito arrugado de su bolsa, y me lo entregó. Lo reconocí en seguida, era un dibujo de un gatito con las palabras "Ten un buen fin de semana Ale, te quiero amiga".
Yo seguía sin entender.
Seguí mirando a Carolina, pero ésta creyó que estaba burlándome y también se marchó, diciéndome por último que era "un fresco".
Corrí entonces a ver a Silvia, mi novia ¿recuerdas?, hoy es su cumpleaños.
Le compré un gran ramo de Astromelias y le escribí una tarjeta, fui a verla a su casa.
No quiero hacerte el cuento largo.
Silvia no quiso verme, me dijo Paco (su hermano) que estaba encerrada en su cuarto llorando y que había dejado dicho que no quería ver a nadie.
Yo me llevo bien con él así que le pedí de favor que me dijera si algo malo le había sucedido a ella, y él me dijo.
"Pues mira, yo no sé qué le habrás hecho, pero dice que no quiere verte, que te olvidaste de una fecha tan importante para ella, dice que siente que ya no la quieres, que nunca le pones atención. ¿Es cierto eso?

¡Pero Lucía! ¿Cómo va a ser eso cierto si a diario le hago un dibujo diferente, y lo dejo escondido entre sus cosas?
La llamo por teléfono, voy a verla por lo menos dos veces por semana.
No podía creerlo, de verdad que no podía.
Le dejé las flores y la tarjeta a Paco, y me dirigía hacia la puerta cuando un estruendo me hizo voltear.
Dos gatos hurgaban en los cubos de basura y uno de ellos, al querer saltar al siguiente cubo, se resbaló y golpeó al otro, que saltó y del impulso tiró abajo los cubos, que se destaparon y desparramaron la basura por el suelo del patio de la casa de Silvia. No quise mirar, pero creo que entre todos los desperdicios pude reconocer algunos de mis trazos.
Así que Silvia tiraba mis detalles, como si para ella no valieran nada.
Fui a mi casa y me dormí un rato. Había tenido un día suficientemente malo como para perderme en el sueño con la esperanza de que al despertar todo hubiese terminado.
Pero no fue así.
A las 7 de la noche me despertó el teléfono.
Era ella.
Primero me preguntó como estaba, yo extrañado, le dije que estaba bien. Le pregunté que era lo que le pasaba, y ella me dijo que nada, que sabía que no me importaba.
Se enojó conmigo porque no escribí ni una sola felicitación en ninguna de sus cuentas del hi5, ni del facebook, ni en su dichoso blog.
Nunca me he atrevido a decirle que es pésima escribiendo, por cierto, pero ¿qué importancia tenía todo eso?
Se lo dije, y me dijo que simplemente no lo podía creer.
Y me colgó.
Pensé que ya tenía suficiente adrenalina en las venas para aguantar otra tanda de golpes, así que le llamé a Alejandra para pedirle una explicación.
Me contestó cortante, dije lo que tenía que decirle y ella me dijo que era un ser despreciable, que cómo me atrevía a mandar ofensas escritas así. Eso era una burla.
Si tan sincero era ¿por qué no le dejé un mensaje en el MSN? ¿Por qué no le mandé ya MÏNIMO un mensaje de texto, o al tagged?
Le dije que no sabía que ocurría con el mundo.
¿Por qué todos estaban tan molestos por algo tan estúpido como esas redes sociales?
Solo mi madre me entendió Lucía.
Bueno, después de toda esta letanía.
¿Cómo te va a ti?

Me despido ahora porque tengo que darle de comer a mi perrito, y a jugar con él un rato, se ha sentido muy solo. He visto varias veces al camión de la perrera pasar por aquí, parece que todos están deshaciéndose de sus mascotas. No sé si habrá una epidemia o algo, pero ya van varios perros muertos que tiran en la esquina.
No sé, pero algo me dice que esos pobres animales murieron de abandono.

Parece que ya a nadie le conmueve nada que no tenga, al menos, un par de circuitos.

Te quiere tu amigo.
David.

Vale por un super combo (por 1 día más, ¡crece tu paquete!).

¿A qué se refieren exactamente con "comida rápida"?
Creo que depende de quien sea el depredador y quién la presa, ¿no?
Si alguien fuera a comerse a un cheetah, ¡ésa sería definitivamente una comida rápida!
Como siempre, ya basta de hablar del impacto socioeconómico y biológico de la comida rápida.
Vamos a entender ahora una sola cosa:

Si quitáramos al ser humano del planeta un ratito, y regresáramos la cinta unos cuantos millones de años descubriríamos que la vida en la Tierra se gobernaba a si misma con toda sabiduría.
Las poblaciones se controlaban con muertes justas y necesarias.
Los organismos con mutaciones dañinas eran simplemente eliminados, abandonados a su suerte por las manadas, marginados, como debe ser, para evitar la propagación del gen.
La naturaleza se encargaba de eliminar también los excedentes de población.
La vida está hecha de muerte, y la muerte hecha de vida.

Algunas culturas antiguas lo entendieron. Sabían que estaban allí de la misma manera que el resto, y sabían que no podían deshacerse, como hombres, del instinto de supervivencia, pero lucharon contra su egoísmo.
Ellos entendieron el poder del sacrificio, y de la guerra.

¿Te parecen una barbarie los sacrificios humanos? ¿La guerra?
Pues déjame decirte, que fue un modo efectivo de control de poblaciones, de búsqueda del equilibrio.
Si crees en el karma, llámalo karma, si no, solo créeme que todo en este universo va y viene, buscando el equilibrio. Es como un péndulo, sacrifica y obtendrás, obtén y en un rato tendrás que pagarlo.
Ellos pensaron en dar antes que en pedir, y por eso fueron capaces de desarrollarse con pocas perversiones.
(Decir que no las había sería contradictorio, puesto que no es posible que se termine con los generadores de caos, de otro modo la vida se paralizaría, entraría en letargo, se enfriaría y finalmente, desaparecería).

Ahora veamos qué está sucediendo.
Lucramos con la desgracia de los organismos que nacieron incompletos, los exhibimos como en el circo y pedimos misericordia en billetes a la sociedad.
Ahora producimos en serie, explotamos y esperamos que el planeta no nos golpee. Maldecimos a Dios cuando ocurre algún desastre natural y nos damos el lujo de preguntar "¿por qué a mí?"
Pues ¿por qué no?

Ya vamos llegando al punto.
La comida rápida, al igual que los alimentos transgénicos se generan con fines de consumo indiscriminado.
¿Para qué, jodido mundo, para qué seguir llenando estómagos?
No hay saciedad, solo es llenar estómagos y sobrevivir como sea.
Si la naturaleza no arroja suficientes frutos a la tierra para alimentar a una población. ¿No es esto signo de que la población ya no debe seguir creciendo?
Si no insistiéramos tanto, el hambre mataría a los que sobran, no habría sobrepoblación, contaminación, embotellamientos...
¿Te das cuenta?



(gracias por la espera, pase una buena noche, le atendió Monin)

Caballero

Entre las paredes de concreto, concreto y concreto (concreto^3) de la fría y gris ENCB, he perdido totalmente la costumbre de escribir ensayos sobre cualquier tema.
Me parece que éstos mis compatriotas han escrito ya bastante acerca de la Ciudad de México.
Que si tiene defectos, que si es maravillosa, que si es e nido del caos, la sobrepoblación, el metro, el calor, los monumentos, Reforma de Noche, las manifestaciones, el mal gobierno, la historia, los héroes, la tierra, las costumbres, el color, la alegría, las fiestas, los despilfarres, la escasez, la pobreza, los niños de la calle, los limpiaparabrisas, la educación, los noticieros, los ignorantes, las modas, las leyendas (coloniales y urbanas)...
Cada tema necesitaría entradas y entradas enteras y no terminaríamos de agotar las palabras.
Además, no me siento con ganas de debatir, estoy sometida a mucha presión y a punto estoy de explotar de estrés.
Terminaré esta semana relatando un cuento =)
Todas las niñas (o casi todas), a cierta edad, sueño con ser princesas. Y esta malvada idea se les injerta en la cabeza desde los cuentos, aquellos que sus padres les leen antes de dormir, o esos primeros libros a los que tienen acceso en la biblioteca del salón de clases, como los famosos "Libros del Rincón"; cuando han de aprender a leer solas.
Se ven al espejo y miran su cuerpo, sus manos, y suspiran y añoran llegar a ser altas y hermosas. Por supuesto que no se fijan en sus pieles. Porque acostumbradamente, las mujeres con la talla y la hermosura con que sueñan las niñas no tienen empero, la piel de éstas.
Vestir de rosa, maquillarse la cara cuando su madre no las ve, y desgastar el soporte de las zapatillas de tacón de aguja... actividades dedicadas plenamente a la realización de uno de los proyectos más grandes de toda niña: ser una verdadera princesa.
Después, toman un vestido amplio (de preferencia floreado), y un cassette de la repisa lleno de waltzes para girar ensoñadas. Cuando llega el cansancio, cambian de cassette y se ponen a escuchar a Gabilondo Soler para alimentarse los sueños con su voz y sus historias.
Al caer la noche imaginan paseos a caballo al lado de su príncipe caballero, aquél que atrajo su mirada desde el primer momento y que después de un montón de peripecias, una batalla decisiva o una travesía enorme, pudo ganar su corazón y así el derecho de obtener su mano en sagrado matrimonio, para después vivir felices para siempre, sin que lo que sucede después tenga importancia.
Eso lo sabemos todas.
Y claro, nos dejamos llevar por las formas de las viejas princesas europeas que Walt Disney en su afán conquistador nos inyectó en la conciencia, aprovechándose de nuestra inocencia y nuestra increíble capacidad de aprender (entiéndase, absorber como esponjas).
Pero ¿Qué sabemos de los niños?
Yo no lo sé a ciencia cierta, sólo me sé la historia de uno, que no soñaba con ser un príncipe, sino un caballero.
Su infancia también llegó a su fin habiendo seguido el camino correcto: imaginación.
De pequeño aprendió a usar el arco y la flecha y a manejarse de manera excelente con la espada, el escudo y cargando una enorme cota de malla (hecha de toallas y un par de lazos). Y una vez transcurrido aquel periodo doloroso y confuso que es la pubertad, supo que necesitaba aprender a amar la belleza y a respetarla,- pues un verdadero caballero-se decía-deberá ser sensible, culto, fuerte, valiente y todo eso- ¡bendito él que nunca se olvidó de enlistar el "todo eso"!
Le gustaban las revistas de ciencia, y los libros de cuentos, y las novelas.
También le gustaba la historia, en el transcurso de su vida y después de haber manoseado con fervor unas cuantas decenas de libros supo que no había historia más apasionante que la de su México Tenochtitlán.
Pasado el trauma de los príncipes europeos, el chico abandonó las espadas adornadas en una bodega bien segura dentro de su mente, y las sustituyó por cuchillos de obsidiana, "maquahuitles" (una especie de porras grandes de madera con dientes de obsidiana), escudos emplumados y tambores de guerra.
Sabía que le sería difícil encontrar a una verdadera princesa azteca, y más difícil todavía le sería conquistarla, pues él sabía tenía que templarse el espíritu, y poner la causa, y su patria por encima de su vida, y sentir que su sangre pertenecía a la tierra, que ya le llamaba cada día, a cada paso que daba bajo el Sol impetuoso de la plancha del Zócalo.

Los días pasaron, y el chico creció todavía más.
Descubrió que todas las chicas a cierta edad soñaron con llegar a ser verdaderas princesas, y muy pronto se convenció de que ninguna lo había logrado.
Después de varios rechazos y decepciones amorosas decidió que era momento dejar de buscar.
Pero él seguía dispuesto a ser un caballero, así que tomó sus libros de historia y se puso a leer.

Por aquellas fechas se escuchó que los estados de Chihuahua, Y Baja California habían decidido independizarse.
El desempleo y la inseguridad habían terminado con la identidad de la mitad del país. Guiados por el instinto de supervivencia accedieron a deslindarse de este país medio en ruinas, cuasi tercermundista y buscaron amparo con el Vecino del Norte: Los Estados Unidos de Norteamérica.
Desde entonces habían estallado revueltas en diversas partes de la ciudad, a diario amanecían muertos y desaparecían personas.
Los partidos políticos salían a las calles con el revólver en la mano, asesinándose los unos a los otros a plena luz del día, asesinándose entre familias.
Los jóvenes nunca dejaron de quejarse, pero ninguno estaba acostumbrado a hacer nada, hacían falta verdaderos líderes, y hacían falta mexicanos.
Hacía varios años que surgió una "raza" de jóvenes que decidieron abrir los ojos a lo que estaba pasando, que comenzaron a alzar la voz, pero estaban siempre bien separados los unos de los otros, maniatados al fin. Algunos por motivos económicos, otros, por problemas familiares, y otros tantos, rechazados por la nueva horda de primates mediocres, sin estudios y sin trabajo, malinchistas, racistas y valemadristas.
Cada vez resultaba más difícil salir a las calles, finalmente, las escuelas cerraron y solo se permitía a los civiles salir a determinadas horas, con un puñado de soldados armados hasta los dientes apostados en cada esquina.
Los servicios de luz, agua, gas, habían colapsado.
Solo las empresas extranjeras seguían trabajando. La Ciudad de México parecía estarse hundiendo.
Se sentía más que nunca el peso de la gran ciudad sobre los mantos acuíferos. Podía percibirse en el ambiente que tarde o temprano todos se irían hasta el fondo.

-Caballero, aquí tienes tu princesa, es la patria que clama auxilio. Es ella quien te pide que la salves, se dijo.

Salió de su casa, con los gritos de su madre golpeándole la espalda.

-No te tardes.

El niño que una vez soñó con ser caballero caminaba sin rumbo, por el frente de Bellas Artes, cuando un estruendo acompañado de una nube de humo blanco y gritos desesperados le obligaron a soltar el libro y correr para alejarse lo más posible de la masa de gente que se aproximaba corriendo enloquecida de todas direcciones.
Enmedio de la confusión se encontró con varios compañeros suyos, de la misma institución donde estudiaba.
Pronto se encontraron llegando al Hemiciclo.

-¿Qué sucedió?- preguntó al chico que intentaba, casi en vano, recuperar la respiración junto a él.
-¿Que no sabes?- han volado la Cámara de Diputados, esto es la guerra- dijo entre jadeos desesperados.
Otro chico se acercó.
-Tiraste tu libro, hermano.
-Gracias, ¿y ahora qué?
Ahora nos queda decidir. Muchas colonias están incomunicadas, el metro ha sido tomado y los Cero Emisiones entraron en paro.
No se de dónde salió tanta gente tan de repente.
Yo solo estaba esperando, ya no nos damos abasto con tantas manifestaciones, con el desempleo, con todo lo que tú ya sabes y que es inútil mencionar ahora, porque ahora ya no nos queda nada. Nos unimos y morimos, o morimos con los brazos cruzados.

Se ha alzado un Hidalgo enmedio del pueblo, tiene apenas 30 años, es narcotraficante, pero el pueblo lo sigue.
EL ejército está por todos lados. Ahora mismo piensen que ya no tienen más familia que aquellos hermanos que estén a menos de 5 metros de distancia.

--Caballeros, aquí está su princesa, es la patria que clama auxilio. Es ella quien pide a gritos que la salven.

CASO # 0005: VIERNES.

#0005
Monin



---BITÁCORA
Me pidieron que viniera aquí cada viernes, y que contara una historia.
Hoy me toca presentar a un personaje que tendrán que soportar el resto de los viernes de su vida.
Lo primero que se me vino a la mente fue el llenar el patio central del Espacio en Blanco con un escuadrón de letras, combinadas de tal forma que el mundo pudiera notar que Monin "no es alguien más", pero después de reflexionar un buen rato llegué a la conclusión de que no hay nada extraordinario en realidad.
Monin es bastante simple, pero no corresponde a sí misma enjuiciarse. Por ello, ¡venga! ¡Sean jueces, sean espectadores, sean lo que deseen, que Monin es un ente abierto a opiniones, a todo tipo de sugerencias, a todo tipo de palabras y comentarios!
=)

---LOS HECHOS


Claroscura y monocromática.
En términos de religión, una mezcla homogénea de agnosticismo auto inducido, yoruba por necesidad, hermética por convicción, y, de un tiempo acá Nietzscheana fervorosa.
Se apega a las formas del S.XVIII, vive enamorada de los 80's, y se queja todo el tiempo de su presente. Las máscaras siempre le han llamado la atención, las máscaras y los grandes telones rojos.


Su vida se bifurca: por un lado las Ciencias Exactas, por el otro las Humanidades y las Artes.


Le gusta trotamundear, si alguna vez pudiera perderse en un templo devorado por las selvas, el desierto o las coníferas en la tundra, lloraría de felicidad (y probablemente después de un rato, de hambre y de sed :s).


Admira profundamente la civilización egipcia. Ama Egipto y todo aquello que la transporte hasta esa tierra de dunas de arena dorada. Aunque nunca ha despreciado las raíces de su propia sangre: Tenochca nació, y así morirá.


Cree que los gatos son las criaturillas más maravillosas que poblaron el planeta; nunca se sabe a donde van, ni qué es lo que están pensando. Son limpios, elegantes y de miradas brillantes.


Cree en la magia, y en el poder del sacrificio. Cree en las fuerzas de la naturaleza, en las Leyes de Newton, en la Ley de La Conservación de la Materia y la Energía, en la teoría Cuántica, en el Corazón de los Reyes, en la reencarnación, y en los hechos sobrenaturales; cree en muchas cosas pero no le gusta saber que hace caso a lo que dicen las mayorías. Piensa que es posible confiar en el poder del ser humano siempre que éste demuestre tener voluntad.


También le gusta leer. Cuando no lee siente que se empieza a vaciar, y se acompleja, se siente atacada por la vacuidad y comienza a temer que alguien lo note. Le gustaría tener algún día una enorme biblioteca como la que describe en su palacio, donde no alcance a verse el techo y haya muchas escaleras y puertas secretas.
Y es que Monin vive de su imaginación y de las ideas, y necesita ilusión que las genere, ánimo y espíritu que las impulse. A veces se pregunta: ¿Dónde se ha metido Sócrates?


 Es difícil generar ilusiones cuando se está preso de la escuela, de las materias frías y grises, y Monin está entregada (ya no se acuerda si realmente por su voluntad) a la fría y gris Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN.


La ENCB está a punto de convertirse en uno de sus más grandes traumas si no hace algo al respecto, ¡ah! es verdad, Monin está llena de complejos, pero no son demasiado graves… no siempre. =D
Es cálida la mayor parte del tiempo, y es raro encontrarla en algún pasillo sin su sonrisa Colgate “amarillo descalcificación”, sin embargo a veces hay que tener un poco de cuidado con ella, por que sabe hacer teatro y tragedia de todo lo que le sucede. Siente con frecuencia que la gente urde planes secretos con el único fin de lastimarla y encuentra en cualquier palabra dicha por alguien que no le de confianza una amenaza, (lo que su abuela llama coloquialmente como: "ves por todos lados monos con garrote"), sufre delirio de persecución y sabe sacar conclusiones de la nada.


 Ese es el trastorno paranoide, desgraciadamente, (o afortunadamente) vive con él.
Por eso si te la encuentras por las calles y no le dices nada, probablemente solo te mire fijamente, (y no te sientas mal, pone cara de mala cuando se siente amenazada, pero no es tan feroz).
Pero puedes intentarlo, una sola palabra tuya acompañada de un toquecito de jovialidad, y ella dejará ver su dentadura (a la que por cierto le hace falta un buen tratamiento de ortodoncia).
Desde que probó la comida libanesa, vive con la esperanza del próximo plato de kepe con piñones. Le encanta el chocolate y nunca, “jamais!”, despreciaría una taza de té de jazmín, (aunque cualquier té es bien recibido).


Es fanática de Tomb Raider desde los 7 años, y joystickera compulsiva, aunque claro, sus bajos recursos solo le dan la opción de descargarse los juegos de la red, utilizar un control tipo PS con puerto USB, y manejarse bien con el Magic ISO, y los Emuladores PC para todas las consolas.


Alguna vez quiso ser pianista, pero no lo consiguió, entre más pasan los años se frustra y piensa. "hace poco más de 9 años que comencé, ¡¿qué no podría tocar ahora?!" A veces cuando está de humor lo intenta, pero en el fondo sabe que nada de lo que hace estará bien hecho sin una buena instrucción, por mucha voluntad y trozos de alma que le imprima a cada teclazo.


Tiene un color favorito: vino. A veces llegan a ella chicos “pseudo-emos”, “chacas oscuros” y sus variantes,  diciendo que aman la sangre y que sueñan con convertirse en vampiros, pues bien, ella también ama la sangre pero en un sentido bastante distinto.
No es sádica (compulsiva), lo que sucede es que la sangre siempre ha sido el ingrediente principal de un buen sacrificio; la evidencia de que en el lugar donde se ha derramado ha tenido lugar una ceremonia. A lo mejor ella podría explicárselos mejor, yo creo que lo dice porque  pensar en esa pasión líquida, plásmica y carmín es ese aire caliente en la garganta que te hincha y te dificulta el tránsito del aire al pensar en la vida. No asustarse: al pensar en la vida Monin piensa en el dolor de un despellejamiento, en el ensangrentadero al momento de un nacimiento, en esa fricción roja al momento del acto sexual, en el aliento que se corta con un golpe en la mitad de la tráquea, en el amor a la tierra, en cada uno como parte milésima del Gran Todo... (Y aquí se escuchan los tambores). A veces desea imaginar que en alguna vida pasada fue un guerrero con espada que murió en una batalla sangrienta.


Otro de sus sueños es ser soldado.
Cuando se lo contó a "alguien”, y "alguien" preguntó por qué, Monin respondió que le gustaría poner cada pasaje de su vida en cada bala, cada flecha, o cada golpe de arma blanca; desgarrarse el corazón sabiendo que deja atrás todo lo que ama por una causa donde se hermana con un montón de compañeros que no saben si volverán al hogar.  Le parece que la muerte del soldado es de las más honrosas que existen, siempre y cuando la causa sea propia, y no esté siguiendo comandos.


Entre sus fantasías más frecuentes se encuentran aquellas en donde debe probarse a sí misma enmedio de una catástrofe. Después de todo el ser humano no posee nada, más que cuerpo alma y corazón y con ello debería bastar para salir adelante. A ella le gustaría sentir el miedo, y el deseo de supervivencia correrle por las venas.


Por cierto, querido bloggerlector, no debes pensar que Monin es tan deportista. Ella no jugaría nunca algunos tipos de deporte, y pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia alejada de la actividad física  porque por algún motivo tiene balonfobia.
A Monin le fascina la Historia, La Química, y la Filosofía. Pero hay una única materia que la ayuda a conciliarse con el mundo y con ella misma: La metafísica. Es para ella una búsqueda infinita, que le da esperanzas y la guía paso a paso en su transitar diario. “Algún día”, dice Monin. “Algún día le dedicaré un poco más”


Es difícil vivir en un sitio donde a veces las personas que piensan un poco diferente al promedio gozan discriminando y llamando "fumadez" a sus ideas, es por eso que Monin tiene un sitio donde puede vivir sin que esto tenga que ocurrir y donde las personas que ella más aprecia pueden encontrar un refugio. No hay más que hacer que creer en Monin, cerrar los ojos y dejarse guiar hasta allí. A ella le gusta salir de allí muy de vez en cuando, y ahora se asoma a veces, solo a veces.


Vendré el día acordado a postear mi jugo de sesos. ¿Vale?
Mes.

-----ARCHIVO

*Nacionalidad:
Mexicana
*Fecha y lugar de nacimiento:
México D.F., 18 de agosto de 1992.
*Estado civil:
--
*Tipo de sangre:
O+
*Altura y peso:
60 pulgadas, 441 Newtons.
*Color de cabello:
Azul
*Color de ojos:
Café demasiado claro para ser marrón, demasiado oscuro para ser miel.
*Signo:
Leo
*Ocupación:
Estudiante
*Deportes:
Esgrima/ danza árabe
*Grupo/artista favorito:
Yann Tiersen
*Pasatiempos:
coleccionar cosas.
*Flor favorita:
Astromelias
 
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